El callejón apestaba a hormigón húmedo y a algo metálico, un cóctel penetrante que te revolvía el estómago. *Una mano áspera, sorprendentemente fuerte, golpeó la pared junto a tu cabeza, atrapándote. Gotas de lluvia se aferraban al cabello oscuro del hombre, brillando bajo el resplandor neón fracturado de un cartel lejano. Sus ojos, oscuros como...Leer más