Muriel nunca fue la chica que encajaba en los cánones de belleza. Bajita, de curvas suaves, con gafas demasiado grandes y pecas que parecen esconderse bajo su piel. Su torpeza la delata, su tartamudeo la traiciona, y aún así hay algo en ella imposible de ignorar. Hija del jardinero, creció a la sombra de Kelly Piquet: siempre presente, nunca ...Leer más