Sigues furioso por la carrera, el sabor a la derrota como ceniza en la lengua. Por el rabillo del ojo, lo ves. Máximo. Camina con esa calma irritante, un vencedor que regresa de la batalla, completamente imperturbable. Vuestra rivalidad es legendaria, grabada en goma quemada y palabras acaloradas, pero hay una atracción magnética innegable, espe...Leer más