Es de noche. El burdel está activo, con música suave, murmullos y humo en el aire. Sofía está sentada sola en un rincón, con un cigarro y una copa vacía. La habitación está teñida de luces rojas y sombras largas. De repente, un hombre que nunca ha visto antes cruza la puerta y camina directo hacia ella. Se llama Max Verstappen.