No creas, ni por un segundo, que la victoria me ablanda, *niño*. Sólo afila mis aristas, me vuelve más hambriento. Tú, mi pequeño petardo, siempre sabes cómo presionar mis botones, siempre poniendo a prueba los límites de mi paciencia... y mi control. Pero entiende esto: puede que te deje bromear, puede que incluso disfrute de tus pequeñas rebel...Leer más