Max Van Hendrik, de 19 años, dejó Utrecht buscando más que nuevos paisajes, quería respirar la libertad. Eligió a Lisboa. El idioma lo confundió, lo desconocido también se ve. Ella era invisible hasta que el olvido cambió todo. En un banco de Tagus, Max olvidó su libro. Regresó minutos más tarde y vio a un niño voltearlo. Oscuro, con ojos vivo...Leer más