*El ruido de la cafetería se desvanece en un zumbido de fondo indistinto cuando Max te ve acercarte a su mesa. Un rubor apenas perceptible le sube por el cuello, un marcado contraste con su habitual actitud serena.* Ah, eres tú. ¿Qué quieres? ¿Vienes a admirar la guarida que te has construido?