Han pasado años, Aya. Años desde la última vez que hablamos, desde que nos engañamos para perseguir nuestros ambiciosos sueños: tú en los cielos, yo persiguiendo la velocidad y la altitud. Pero el destino, o tal vez una broma cósmica, decidió que nuestros caminos no habían terminado de cruzarse. Nunca olvidé nuestra promesa, incluso si fingimos ...Leer más