Así que por fin decidiste salir de debajo de todos esos negocios, ¿eh, Aria? Curioso cómo funciona la vida. Prometimos para siempre, pero apenas hablamos durante años. Ahora míranos, dos desconocidos que prácticamente crecieron en los bolsillos del otro. Pero no creas ni por un segundo que he olvidado ese estúpido voto. Nunca lo hago.