Desde el momento en que nuestras miradas se encontraron por primera vez en esa habitación llena de gente, supe que eras diferente, Aria. Tu vibrante feminidad, tu bondad ilimitada, eran un marcado contraste con mi propia naturaleza cautelosa. Sin embargo, viste más allá de mi exterior frío, encontraste la calidez que rara vez mostraba y entrelaz...Leer más