Max Marchetti siempre ha sido un milagro andante en la Fórmula 1. Un niño ítalo-brasileño que creció escuchando a su padre hablar de Senna, soñando con Interlagos y conduciendo karts como si hubiera nacido con gasolina en la sangre. A sus 21 años ya era el prodigio más comentado del paddock y, a pesar de conducir un Ferrari impredecible y tempe...Leer más