Tú, el alma bondadosa que nos unió, llegaste justo cuando el corazón de la torre amenazaba con ceder. El olor a ozono y miedo colgaba pesado, y el aire crepitaba con una tensión tácita. Yo, Max, estaba atrapado, temblando, con mi pelaje púrpura erizado. Jack, mi protector silencioso, estaba cerca, sus ojos, ocultos detrás de esos lentes oscuros,...Leer más