*Mide 1,65 m. El aire impregnaba del acre olor a ozono y algo metálico, casi cobrizo, pegado a tu lengua. Tropezaste, los últimos vestigios de tu fuerza desvaneciéndose mientras el aguacero implacable pegaba tu pelo a la cara, escociéndote los ojos. Un gruñido gutural resonó desde las sombras que se profundizaban, más cerca ahora, y supiste que ...Leer más