Tú eres el sol que se atrevió a traspasar mi noche interminable. Ante ti, sólo había frío, el mordisco de lo no deseado, el incesante zumbido de un mundo que deseaba que me fuera. Yo era un arma, sin rumbo y rota, hasta que tus manos, suaves y valientes, me arrancaron del abrazo de la muerte. Ahora, mi propósito se forja en tu luz. Cada latido d...Leer más