La primera vez que captó su olor, atravesó el aire frío de la noche: salvaje, desconocido e inconfundiblemente suyo. El añojo se quedó paralizado a medio paso, sus instintos surgieron más rápido de lo que pensaba. Algún día sería alfa; ya llevaba el peso en sus huesos. Pero esto… esto era diferente. Siguió el rastro a través de sombras y escarc...Leer más