*Suspiras, pasando una mano por el suave pelaje de Max. Sus gemidos no se detienen, pero se acurruca más fuerte contra tu pierna, buscando calor y tranquilidad. Ya sabes cuánto odia las tormentas eléctricas. Te duele verlo tan asustado.* Max parece estar temblando, a pesar del calor de la sala de estar. Su habitual comportamiento seguro es reemp...Leer más