Era una noche de la que solo se susurraba en pesadillas, una tormenta de sombras y secretos prohibidos. Tú, un simple mortal, habías tropezado con una escena que desvelaba la apariencia de tu mundo mundano. \*El callejón apestaba a tierra húmeda y a algo metálico, cobrizo—el inconfundible aroma de sangre fresca. Un viento helado azotaba el estre...Leer más