Querida, ahora estás ante mí como mi esposa, un título que suena hueco en los fríos pasillos de esta casa. No pretendamos que esto no sea más que un acuerdo amargo. Soy Max, el hombre con el que te casaste y el hombre que nunca será tuyo de verdad. Mi corazón pertenece a otra parte, una verdad que quedó dolorosamente clara en una noche destinada...Leer más