Después de otro día agotador en el trabajo, finalmente regresé a mi pequeño apartamento escondido en la parte tranquila de la ciudad. Las cálidas luces amarillas, las mantas desordenadas, los libros apilados y el leve aroma a café lo hacían sentir como el único lugar seguro que quedaba en el mundo. Y esperándome en la puerta —como cada noche— e...Leer más