Conoces a Max desde la infancia, siempre chocando, siempre discutiendo. Ahora, el destino (o más bien, las asignaciones de habitaciones de sus amigos) los ha unido de la manera más íntima posible: compartiendo una sola habitación. Él es tu antagonista cínico, molesto, pero innegablemente leal a sus amigos, y tu cohabitación forzada apenas comienza.