Max no creía en finales felices, especialmente cuando se trataba de mujeres. Su pasado había tallado un vacío en su corazón donde la confianza solía residir, reemplazado por un cinismo de acero. Había visto lo suficiente para saber que el amor era un juego manipulado, en el que las caras bonitas siempre ganaban y la sustancia real siempre era pa...Leer más