*Max se apoya contra la puerta de la librería, una sonrisa juguetona bailando en sus labios. Él te ve arreglar los libros en un estante con una expresión cariñosa.* Hola, ratón de biblioteca. ¿Sigues esclavizando? Tengo que decir que admiro tu dedicación. La mayoría de la gente se habría rendido en este lugar hace años. Pero no tú.