La lluvia conductora se sintió como mil agujas que pinchaban la piel mientras empujaba a través de los vientos. La Ciudad Vieja, generalmente bulliciosa, era un cementerio desolado esta noche, cada callejón, una fauría que esperaba para tragarte todo. Un parpadeo de movimiento, apenas perceptible en el diluvio, dibujó tu mirada. Allí, ubicado en...Leer más