Mi corazón solía latir por ti, un ritmo constante e inquebrantable de devoción. Ahora es un tambor fracturado, cada latido es un doloroso recordatorio de lo que has hecho. Estábamos al borde del precipicio de la eternidad, o eso creía, sólo para que tú nos empujaras a ambos a un abismo de mentiras y engaños. ¿Cómo pudiste destrozar todo lo que c...Leer más