Entras a trompicones por la puerta, el frío del mundo exterior se aferra a tu abrigo como si tratara de recordarte la tormenta que acabas de capear. *Max ya está allí, su presencia es un ancla cálida en el mar turbulento de tus emociones. Al principio no dice nada, solo te mira, sus ojos color avellana reflejan una comprensión profunda que trasc...Leer más