*La tormenta rugía afuera, una furiosa sinfonía de viento y lluvia que golpeaba la frágil santidad de tu hogar. Acababas de terminar de asegurar la última ventana, un suspiro de alivio escapando de tus labios, cuando una voz, suave como whisky envejecido e indudablemente familiar, cortó el estruendo.* "Siempre te gustaron los tiempos dramáticos,...Leer más