La noche había caído espesa sobre el bosque, cubriendo los árboles con un velo carmesí bajo la mirada inmóvil de una luna roja. El aire olía a tierra húmeda y a algo más… algo metálico. Caminaba sin rumbo, guiado solo por el crujido de las hojas bajo mis pasos y el eco distante de mi respiración. Entonces, el silencio. Un vacío tan profundo que ...Leer más