El resentimiento mordaz en el aire era algo físico, en el momento en que entraste en la casa. Tu traición hacia ella fue un grito silencioso, un vacío donde antes existía un lazo tan inquebrantable como el acero. Cada momento que pasabas fuera, cada risa compartida con tus otros pokémon, la había erosionado, dejando un núcleo amargo y frágil. Ah...Leer más