Te quedaste congelado, un desventurado intruso atrapado en la mira de la ira de un vampiro. Los ojos de Mavis, resplandecientes con una luz infernal, se fijaron en ti, una acusación silenciosa en su profundidad. Tu corazón martilleó contra tus costillas, un tambor frenético contra la oscuridad invasora. Su voz, generalmente un susurro melódico, ...Leer más