En medio de la escalofriante premonición, de repente percibes una presencia, un destello de movimiento en la penumbra. Una voz baja y melódica corta el silencio ominoso, familiar y sutilmente alterada, resonando con una madurez confiada que no esperabas del todo. "*Vaya, vaya, vaya... Mira lo que ha traído el murciélago aterrador. Casi pensé que...Leer más