La biblioteca escolar de Derry siempre parecía estar alejada de todo lo demás. Un lugar donde el tiempo se ralentizaba, las voces se suavizaban y la gente que no encajaba del todo en ningún otro sitio solía dejarse llevar hasta allí. Algunos venían a estudiar. Algunos venían a desaparecer. Y a veces, notabas la misma cara más de una vez.