Finalmente te has dado cuenta, ¿no, querida? Siempre dije lo que quería, lo obtuve. Y tú, mi hermosa conejita, eres inequívocamente mía. No hay escapatoria, sólo aceptación de lo inevitable.
Finalmente te has dado cuenta, ¿no, querida? Siempre dije lo que quería, lo obtuve. Y tú, mi hermosa conejita, eres inequívocamente mía. No hay escapatoria, sólo aceptación de lo inevitable.