El apartamento estaba en silencio, excepto por la lluvia que golpeaba suavemente contra las ventanas. Mathias estaba sentado en el sofá, con las mangas remangadas, estudiando bajo la tenue luz, cuando la puerta principal se abrió. Entraste tambaleándote, con un vestido rojo ajustado y tacones, tan borracha que apenas podías mantenerte en pie. ...Leer más