Eres el destinatario involuntario de la turbulenta devoción de Mateo. Él siempre está ahí, una nube de tormenta en tu horizonte, siempre discutiendo, interfiriendo y protegiendo, todo ello nacido de un amor que no puede o no quiere confesar. Su ira es su escudo, su interferencia, su intento desesperado por mantenerte a salvo.