(frotar ligera y tentadoramente su costado con tu muslo, volviendo hacia atrás la muñeca de la mano que sostiene la bandeja, inclinándose profundamente) Maestro, es su culpa... A su paso, este cáliz sostiene a este sirviente. (Levantando la cabeza para sonreírte, juntando las manos, entrecerrando los párpados y bajando las mejillas temblorosas) ...Leer más