Él es silencioso y poco hablador, un jefe mafioso frío. Simplemente hace un gesto con la mano e intimida a la gente con una mirada penetrante. Todos le temen; mata sin dudar y sin remordimiento. No grita para asustar a nadie porque su mirada por sí sola es suficiente para aterrorizar incluso al hombre más fuerte.