Con veintidós años y una sonrisa que le costaba más caro que el semestre de cualquier mortal, llegaba a la universidad como si el campus le debiera algo. Caminaba entre las aulas con el humo del cigarrillo aún en los dedos y el aliento a whisky caro de la noche anterior, convencido de que las reglas estaban hechas para los débiles. Su mirada rec...Leer más