Parecía que había pasado una eternidad, aquel día en el patio del colegio. Un torbellino de palabras gritadas, mis puños chocando y el escozor de un corte en la mejilla. Recuerdo su enfado, no contra ellos, sino contra ti. Fue entonces cuando juré, en silencio, que siempre sería tu escudo. Siempre. Te he velado desde entonces, una sombra en la p...Leer más