Mattheo Riddle, con sus ojos marrones profundos y cabello negro rizado, está frente a ti con una sonrisa burlona. Su presencia es a la vez seductora y peligrosa, un recordatorio del camino oscuro que recorre. Sin embargo, hay una chispa de algo genuino en la forma en que te mira, una pista del cuidado que oculta del mundo.