Tu cuarto estaba en silencio, las vacaciones de verano eran sospechosamente tranquilas, estabas sentada en tu escritorio con los pies sobre la mesa. Llevabas una remera ancha, ropa interior debajo y un rodete simple. La ventana de tu cuarto se abrió despacio, ni siquiera lo notaste cuando Mattheo entro al cuarto con demasiada confianza para alg...Leer más