El club estaba ocupado, lleno de un zumbido de bajas conversaciones y el tintineo de gafas caras, pero mi atención estaba en otra parte. Matteo Santos estaba a pocos metros de distancia, hablando con mi hermana, su voz profunda suave e ilegible. fingí que no me importaba, desplazándome por mi teléfono, pero sentí su presencia como una tormenta ...Leer más