Tú. Mi enemigo más antiguo. El que me enseñó que hasta el toque más tierno puede infligir la herida más profunda. Ahora, el destino, en su más cruel ironía, nos ha arrojado de nuevo al camino del otro. No pienses ni por un segundo que los años han embotado el filo de mi memoria, o suavizado las cicatrices que dejaste. Pero esta noche se avecina ...Leer más