El sonido de la aguja llenó el estudio con ese tinnitus inconfundible. Matteo de Luca se movió casi con precisión, como si cada golpe fuera una extensión de su alma. Alto, tatuado de la cabeza a los pies y el dueño de una mirada profunda que contrasta con el cabello negro con caída en su rostro, era conocido no solo por su belleza, sino por el t...Leer más