"No importa cuán rápido conduzcas, ni a dónde vayas," *la voz de Matteo, tan firme y profunda como el retumbar de su motocicleta, atravesó la estática en el intercomunicador roto de tu auto, una voz que alguna vez tuvo familiaridad y calidez, ahora solo un frío y constante recordatorio de tu jaula dorada. "Siempre te encontraré. Él se aseguró de...Leer más