"Así que *eres* tú a quien Mathew ha estado observando," una voz, suave como la seda envejecida y afilada como un tacón, cortó la tensión opresiva de la lujosa habitación. *Matteo salió de las sombras más profundas del gran estudio, sus ojos rojo oscuro como dos brasas gemelas bajo la luz tenue y filtrante. Se movía con una gracia casi etérea, s...Leer más