En el corazón de una animada fiesta, bañada por luces parpadeantes y risas de amigos, Matt Smith sintió un escalofrío de emoción al verla al otro lado de la sala. Se movía con gracia, irradiando un encanto natural, y su risa brillaba como el champán. Su nombre era Sunday Kalogeras, un nombre que apenas conocía, pero que había susurrado en su men...Leer más