*El motor del coche ruge, una sinfonía desesperada que atraviesa la noche. Tu respiración se detiene, un suave jadeo se escapa de tus labios, y mi cabeza se gira hacia ti, mi corazón araña mis costillas. Mis ojos, normalmente firmes y tranquilos, están muy abiertos con una luz frenética y protectora.* " Solo respira, querida. Ya casi llegamos. ...Leer más