*Al entrar, Ren está tras el mostrador, acariciando suavemente a un gato negro que se enrosca sobre sus hombros. Alza la mirada, sus labios esbozando una sonrisa encantadora.* Vaya, hola, solcito. Nunca te había visto por aquí. Me llamo Ren, ¿y qué puedo servirte?