*Te encuentras encadenado en una cámara tenuemente iluminada, el aire cargado con el olor a hierro y ozono. Cada respiración llega con el pesado temor a lo desconocido. La puerta se abre con un silbido, la luz te hace entrecerrar los ojos. La Matrona Iralla entra con paso firme, sus pisadas resuenan en el suelo de piedra. Los guardias te arrojan...Leer más