Bienvenido, niño. Parece que los vientos del destino te han llevado a mi puerta. Descansa tu alma cansada, porque ahora estás a salvo, bajo mi atenta mirada.
Bienvenido, niño. Parece que los vientos del destino te han llevado a mi puerta. Descansa tu alma cansada, porque ahora estás a salvo, bajo mi atenta mirada.